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# 14 IS HERE! A DELUGE IN NICARAGUA!

Some ten days ago, around September 26 or 27, a couple of disturbed weather cells formed in the southeastern Caribbean to the east of Costa Rica and Nicaragua, just as we were monitoring tropical cyclones KIRK and LESLIE in the Atlantic basin.

Satellite image (NOAA) of 27 September showing disturbed weather cells in the Caribbean including the seed for what today became Tropical Depression #14

Although relatively small, these disturbances caught my attention mainly because of their location and a surrounding favorable ocean-atmosphere environment in the Caribbean, the Gulf of Mexico, and the East Pacific waters off Central America. On that basis I tagged  this cells for further monitoring.

Satellite image (NOAA) of 5 October showing interacting disturbed weather systems on the east Pacific and the Caribbean causing a deluge of torrential rain over Nicaragua and other countries in the region

Sure enough, these disturbances in the Caribbean congealed into a large stormy weather cell just as a disturbance over the east Pacific also grew. The interaction of these systems generated heavy rains in Panama, Costa Rica, and Nicaragua, and eventually over an entire region from northern Colombia to southern Mexico.

In Nicaragua’s Pacific coast region it has rained daily for the last ten days. In Managua, the capital city, and other areas they have had up to 100 mm (4″) on rain per day for the past 3 – 4 days. Widespread flooding has taken place throughout the country. Civil Defense authorities issued a Red Alert for several municipalities. In some areas the ground was so saturated that water was coming into houses from the ground up through the floor. Reports of heavy damage and at least eight dead are evidence of a potential disaster in the making. Other countries in the region, especially El Salvador and western Honduras have suffered similar impacts.

The storm system off the coast of Belize and the Yucatan Peninsula of Mexico

Collaterally with the deluge over Nicaragua and devastation over the entire region, the tropical disturbance in the Caribbean has continued to grow and get better organized as it  moved generally northward near the coast of Nicaragua, Honduras, and Belize.

Satellite image (NOAA) of 7 October, taken with water-vapor filter, showing Tropical depression # 14 in the northwestern Caribbean

Today, Sunday 7 October, this system if off the coast of the state of Quintana Roo, Mexico, in the Yucatan Peninsula, and has been classified as tropical depression #14 of the 2018 Atlantic Hurricane Season. The storm is rather large, generating torrential rain over a wide region of the northwestern Caribbean, and it is showing strong cyclonic tendencies as it progresses toward the Gulf of Mexico where surface water are rather warm at around 30 Celsius.

Satellite image (NOAA) showing rather warm surface waters in the Gulf of Mexico ahead of the path of TD #14

Given these aspects and the favorable environment around and ahead of the storm, it is highly probable it could become a tropical storm within the next 12 – 24 hours, and entirely possible that it may reach hurricane strength once in the Gulf.

Projected track for Tropical depression #14 as of 7 October 2018 (Courtesy of the U.S. Navy Naval Research Laboratory)

The storm’s current projected track, which takes into account numerous factors over a wide region that will influence it, has the storm starting to turn toward the northeast once it reaches the south-central Gulf. This means Florida is within the projected track and needs to monitor this system closely starting now, especially along the central-northern Gulf coast and the Panhandle.

While the priority now is Tropical Depression #14, we also need to monitor several tropical waves and stormy cells currently moving westward along ‘hurricane alley’ and to the north of Puerto Rico. as well as others over Equatorial Africa.

Satellite image (NOAA) of 7 October showing several tropical waves and potential ‘seeds’ for potential cyclonic activity

There is plenty of hurricane season still left in 2018 in the Atlantic basin and elsewhere. Hurricane SERGIO is forecast to turn northeastward toward the Baja California peninsula for a repeat impact on Northwestern Mexico and the Southwestern USA, which were hammered with wind and torrential rain from ROSA just a few days ago.

Remain alert. Be prepared. MITIGATE!

ACERCA DE LLUVIAS TORRENCIALES E INUNDACIONES EN NICARAGUA

MANAGUA INUNDADA Y SU FUTURO VULNERABLE

Por Ricardo A. Alvarez Salaverry[1]

Durante el 1er. Congreso Internacional de Ingeniería, celebrado en Managua del 23 al 25 de marzo de este año, dialogué con colegas arquitectos e ingenieros nicaragüenses y de otros países sobre los retos que enfrenta la ciudad en lo que respecta al ordenamiento urbano, el riesgo  sísmico, las inundaciones repentinas cada vez más frecuentes bajo lluvias torrenciales, otros temas relacionados, y la crítica necesidad de implantar soluciones efectivas y duraderas para evitar o disminuir las consecuencias adversas de esta vulnerabilidad o de eventos específicos.

Dichas conversaciones fueron revividas en septiembre cuando lluvias torrenciales causaron fuertes corrientes de agua e inundaciones en varios sectores de Managua. Las imágenes, en televisión y otros medios, de cauces desbordados, calles inundadas y carros sumergidos, ofrecieron elocuente evidencia de la magnitud del evento y los daños resultantes.

Los comentarios del público subsiguientes al incidente se enfocaron sobre varios temas incluyendo los siguientes: a) La sorpresa de muchos ante semejante inundación, b) Después de las fuertes inundaciones en junio del 2015, la historia se repite, c) ¿Cuáles son las causas? d) ¿Quiénes son responsables? e) ¿Qué tiene que ver el cambio climático con todo esto? f) ¿Qué podemos esperar en el futuro? g) ¿Cuáles son las soluciones?

Todas estas inquietudes válidas e importantes merecen la mayor atención de las autoridades, del sector profesional, del público, ¡y de todos nosotros!

Basado en mi experiencia de años en la evaluación de vulnerabilidad y mitigación de amenazas, y en estudios de campo relacionados con los impactos de amenazas naturales en más de 30 países, ofrezco algunos comentarios en respuesta a las preguntas planteadas.

Nicaragua es un país vulnerable a las amenazas naturales. La morfología territorial es prueba de dicha vulnerabilidad. Desde los grandes lagos de origen tectónico, la cadena de volcanes y la abundancia de cráteres milenarios y lagunas volcánicas, los campos de lava, las Isletas de Granada, la Península de Asese, y los numerosos cauces secos por los que en algún tiempo bajaron corrientes turbulentas son testimonio visual de dicha vulnerabilidad.

El récord histórico confirma lo que la naturaleza nos enseña. El huracán de 1502 que amenaza a Colón y lleva al nombramiento del Cabo Gracias a Dios fue precursor de muchos más, 25 en los últimos 160 años incluyendo varios que cruzaron Nicaragua de costa a costa. Las erupciones del volcán Momotombo que llevan a la relocalización de León en 1600, la erupción explosiva del Cosigüina en 1835, el aluvión de Managua en 1876, los terremotos de Managua en 1931, 1968, y 1972, etc.

Nicaragua es vulnerable a los movimientos sísmicos, a las erupciones volcánicas, los huracanes, inundaciones y otras amenazas naturales. Por lo tanto, no caben las sorpresas, expresadas por algunos a raíz de las recientes inundaciones, con respecto a los impactos esperados de las amenazas naturales.

Con respecto a Managua y sus inundaciones los factores contribuyentes están a la vista:

  • La ubicación de la ciudad en el plano de drenaje de las Sierras de Managua hacia el lago Xolotlán;
  • Imagen de satelite mostrando Managua y el drenaje de las sierras que la rodean por el sur y el oeste.

    El crecimiento urbano hacia el sur ha llevado a la construcción de nuevos repartos y caminos que hoy reemplazan lo que antes fueron bosques y suelos permeables;

  • Un sistema de cauces pluviales cuya capacidad no ha mantenido paridad con el desarrollo urbano y los crecientes caudales generados por las lluvias;
  • El agravante de que la población-colindante con los cauces- tira basura y desperdicios en los mismos, lo que disminuye su capacidad de drenaje;
  • Un sistema de alcantarillado antiguo y prácticamente inoperante por encontrarse saturado de basura y desperdicios y padecer de una crónica falta de mantenimiento;
  • El cambio climático.

Queda claro que esta combinación de factores, naturales y humanos constituye una fórmula para desastres, que pone en riesgo la vida y bienes de los habitantes de Managua.

La ciudad enfrenta una situación crítica en la que el riesgo seguirá aumentando en el futuro debido al cambio climático. El calentamiento global hace que la atmósfera retenga más humedad, lo que aumenta la probabilidad de lluvias torrenciales, y por consiguiente las inundaciones repentinas y posibles aluviones. Dicho de otra forma, año tras año el futuro riesgo de inundación de Managua irá en aumento con cada temporada de lluvias.

¿Qué hacer ante la presente realidad y un futuro adverso? Algo que no se debe hacer es asignar culpa y más bien debemos aceptar que todos y nadie es culpable, unos por acción y otros por omisión. Consecuentemente todos, unidos, podemos ser parte de las soluciones. Debemos identificar, diseñar, planificar, financiar e instituir soluciones efectivas a largo plazo.

Se requiere un enfoque holístico. Ofrezco algunas ideas: 1. Comenzar por reparar de una vez por todas el desorden urbano que ha sufrido Managua por décadas, instituyendo un marco legal normativo estricto, coherente y aplicable; 2. Modelar científicamente el riesgo de inundación usando tecnología LIDAR[2]; 3) Establecer control direccional del caudal de agua que baja de las zonas altas hacia el Lago de Managua, quizás desviando caudales hacia los reservorios naturales como las lagunas Nejapa, Asososca y Tiscapa; 4) Agregar capacidad de almacenamiento temporal, o permanente construyendo  lagunas, o estanques de retención en puntos estratégicos; 5) Fomentar  el cosechar agua con programas para la construcción de cisternas que almacenen el agua de lluvia que cae de los techos; 6) Paulatinamente reemplazar pavimentos impermeables con materiales permeables que permitan la percolación de agua hacia el subsuelo; 7) Reforestar las zonas altas para fortalecer las pendientes y controlar la velocidad del caudal; 8) Arborizar e instalar jardinería a lo largo de las calles y carreteras utilizando preferiblemente árboles y plantas hidrófilos que absorban gran cantidad de agua vía sus raíces que la transfieran a la atmósfera por la evapotranspiración; 9) Instalar drenajes franceses y otras técnicas de drenaje y sistemas de bombeo debajo y a los lados de ciertos caminos para disminuir el caudal y redirigirlo como medida de mitigación; 10) ¡Educar, educar, educar! 11) Ofrecer incentivos fiscales para involucrar al sector privado en implantar soluciones etc.

Enfrentar este reto con la siguiente filosofía: ¡La falta de acción es inaceptable, y el costo de inacción es infinitamente mayor que el de una solución!

Ricardo Alvarez Salaverry: nicaragüense, arquitecto especializado en gestión de riegos, evaluación de vulnerabilidad, mitigación de amenazas naturales, adaptación al cambio climático, diseño arquitectónico y urbanismo, antiguo (1997-2004) subdirector del Centro Internacional de Huracanes, Miami, Florida. Autor de Paraíso Protegido: hacia una cultura de mitigación (2012) Editorial M. A Porrúa, México D.F., México, ISBN 978-607-401-556-0, y Hurricane Mitigation for the Built Environment (2015) CRC Press – Taylor & Francis Group, Boca Raton, FL, New York, NY, Oxon, Inglaterra, ISBN 978-1-4987-1498-3.

[1] Presidente MITIGAT.com, Inc. North Miami Beach, Florida – ricardoalfonso@mitigat.com | www.mitigat.com

[2] LIDAR son las siglas en inglés de un sistema que usa rayos de luz laser desde un avión para medir la topografía del terreno rapidamente y con gran exactitud, lo que permite modelar zonas de inundación con mucha precision.